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Victoriano García Martí
GARCÍA MARTÍ, VICTORIANO MARCIAL RAMÓN (A Pobra do Caramiñal, 17/08/1881 – Santiago de Compostela, 07/07/1966)
Victoriano García Martí nació en A Pobra a fines del siglo XIX, en el paseo dos Areos.
Estudió Derecho, profesión que ejerció en Madrid y en Galicia. El éxito le acompañó desde joven en la abogacía, pero su interés por la creación literaria en novela y ensayo le indujo a trocar la profesión liberal por la de literato. Sí mantuvo siempre su ideología de liberal ilustrado.
En sus años de Madrid se trató con personalidades del ámbito elegante y aristócrata. Y destacó mucho por su vida social en el Ateneo, institución en la que ejerció funciones directivas.
No sólo se ocupó de su creación personal, sino que su admiración por diversas figuras gallegas como Rosalía de Castro le llevó a publicar con el señor Aguilar una biografía y la primera gran edición de obras completas razonadas de la poetisa romántica.
Tuvo un período en París y Bruselas pensionado por el Gobierno español. En las cosmópolis del norte de Europa realizó ampliación de estudios de sociología y trabó amistades con jóvenes de diversas nacionalidades que mantendría a lo largo de su dilatada vida.
En la ciudad de la luz trató también a muchas celebridades, entre otras a mademoiselle Lutoslawsky y a Sofía Casanova, poeta gallega devenida aristócrata por matrimonio.
Su actividad se extendió a la vida política y fue amigo personal de Azaña, quien le propuso para un puesto de ministro.
Como ensayista, fue además amigo personal de Ortega y apoyó una idea de modernismo europeísta con gran voluntad de ensalzar las virtudes de Galicia. Apoyó un nacionalismo culto, internacional y lírico.
La guerra española le hizo pasar una temporada en el infierno de la cárcel y al final de la contienda siguió unos años en el Foro para retirarse luego a su tranquila residencia de A Pobra.
Allí mantenía contacto con sus amistades internacionales y vería la vida pasar sentado en el paseo que mira al mar arousano.
En la casa del Arenal tenía una preciosa colección de muebles modernistas de color negro y grandes jarrones de colores decorados con gallos y animales preciosos, muy del gusto de la época. Y un magnífico juego de cerveza que conserva Eduardo en su casa. Entre su correspondencia frecuente se encontraban las cartas de la bella actriz Ana Mariscal.
En su producción literaria destacan los ensayos dedicados a la biografía de la tierra gallega. Una punta de Europa, De la zona atlántica y la Biografía y obra completa de Rosalía de Castro son algunos de sus títulos. Pero también se ocupó de temas como la trascendencia del hombre. La vida, la muerte, la felicidad fueron objeto de estudio en La muerte o El sentimiento de lo eterno.
Entre sus novelas destaca Don Severo Carballo, una biografía figurada de un médico de A Pobra contada desde la distancia y el cultismo sin entrar en el estilo de la novela costumbrista.
En otra novela, El caballero de Santiago, cuenta la vida de un personaje en Compostela que remata su existencia muriendo en A Quintana vestido de caballero. Todo de un gusto muy decadentista y estético, una línea del arte por el arte.
El gusto simbolista lo conoció también de la mano de Valle-Inclán ( prólogo ), de quien era amigo de siempre y se mostraba elogioso hacia la obra de García Martí. Carta de Valle a García Martí: 8- 12- 1912
Lo mismo que lo admiraron Jacinto Benavente, Marañón, Menéndez Pidal, Otero Pedrayo y Camilo José Cela.



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