CONVENTO DE SAN JUAN DE LA MISERELA
Cuentas las crónicas que el antiguo convento de San Juan, de la Miserela, se alzaba ya hacia el siglo XIV, en las abruptas faldas de la Curota, la montaña del grupo del Barbanza más próxima a la Pobra.
Se trata de uno de los fundados por Fr. Gonzalo Mariño, famoso restaurador de la Observancia franciscana en Galicia. Llamandose el lugar Miarela o Meserela, que de ambos modos se cita en los anales de la Orden, es una aldea agreste y casi desierta todavía, situada en las proximidades de Lesón, en la vieja comarca de Posmarcos.
La severa estructura del monasterio, hallaban a merced de las bandas de forajidos que merodeaban, al margen de la Ley, por todo l territorio de la Mitra compostelana, atraídos por las peregrinaciones jacobeas, que, desde los más remotos países, venían en peregrinación trayendo caliosas ofrendas al Apóstol Santiago. Por lo demás, estas partidas de salteadores eran genuno producto de la época, como consecuencia directa de las guerras feudales que asolaron el país, y que, como desertores de ellas, como fugitivos de la justicia, más o menos arbitraria, llevaban a cabo toda clase de fechorías.
Esta situación, como se ha visto, fue soportada con ejemplar abnegación por los humildes hijos de San Francisco hasta fines del siglo XV, en que, con la intención del hidalgo de la torre de Goyanes en gesto generoso, primero, y del señor de l fortaleza de Junqueras, después iban a trasladarse a la feligresía de Santa María del Jobre, en donde levantarían tras años de perseverantes esfuerzos, un nuevo monasterio.