Como cada tercer domingo de septiembre, miles de personas -más de 50.000, según la organización-
se desplazaron hasta A Pobra para participar, o simplemente contemplar, la procesión del Nazareno
, también conocida popularmente como la de As Mortaxas.
Como es tradicional en la localidad, las familias ofrecieron al Nazareno los ataúdes para pedirle un
milagro o darle las gracias por alguna curación. En esta ocasión, nueve fueron los féretros que salieron
de la iglesia, cuatro de ellos pertenecientes a niños y cinco a adultos.
Aunque la comitiva religiosa no salió del templo de O Castelo hasta pasadas las 10.30 horas,
desde minutos antes las inmediaciones de la iglesia de Santiago de O Deán eran un remolino de fieles
que, portando velas y vestidos con las tradicionales túnicas moradas, se agolpaban a la espera de que
el santo saliera de la iglesia. Así, con algunos minutos de retraso y con la emoción a flor de piel, el
Nazareno salió del templo a hombros de los portadores y entre el sonido de los tambores tocados
por los oficiales de la banda de música de la Escuela Naval de Marín.
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